– Noticias policiales –

El rastreo de ADN que la Guardia Civil está realizando en los municipios de la zona de Ferrol para tratar de encontrar muestras biológicas que permitan identificar al autor de la violación y muerte, en septiembre del 2013, de la vecina de Cabanas Elisa Abruñedo ha sido muy bien acogido por los dos hijos de la víctima. El marido, Manuel Fernández Martínez, falleció en un accidente laboral un año y medio después, por lo que el hijo mayor, Adrián Fernández Abruñedo, que en la actualidad tiene 32 años, tuvo que asumir las riendas de la familia, ya que su hermano solo tenía 17 años. Los dos continúan viviendo en la casa de Cabanas que construyeron sus padres y que, según señala Adrián, está repleta de recuerdos de la vida en familia antes del asesinato de su madre.

—¿Cómo valora el trabajo que está realizando la Guardia Civil con las pruebas masivas de ADN?

—Me parece bien todo lo que sea buscar al que mató a mi madre. Creo que va a llevar bastante tiempo descubrirlo, pero si se logra sacar algo de todo esto bienvenido sea.

—¿Tenía conocimiento de que se estaban realizando esas pruebas?

—No, lo único que me comunicaron tras el primer estado de alarma fue que retomaban las investigaciones, que habían estado paradas porque tuvieron que atender otras cuestiones por el covid, y yo lo entiendo. Pero no me informaron de cuáles eran las líneas de investigación que estaban siguiendo. Ahora, al menos se confirma que siguen trabajando en el caso de mi madre.

—¿Confía en que el crimen puede resolverse, cuando ya han transcurrido 7 años y medio?

—Dicen que la esperanza es lo último que se pierde y yo siempre la tuve y la sigo manteniendo. Puede que lleve mucho tiempo, pero confío en que al final se descubra quién mató a mi madre, lo necesitamos. Sigo pensando que si al principio hubieran dedicado más medios, como hicieron con otros casos, ya podría estar resuelto.

—Y un año y medio después tuvieron que enfrentarse a otro duro golpe, la muerte de su padre en accidente laboral…

—Sí, y ese asunto aún sigue pendiente de resolver. Mi padre murió aplastado por una roca que se desprendió de un camión en unas obras en la Estación Naval de A Graña. Él trabajaba en una subcontrata y las aseguradoras no se ponen de acuerdo para hacer frente a la indemnización. Esto se fue dilatando en el tiempo y el juicio aún está fijado para el verano del 2022.

—¿Cual es su situación económica en la actualidad?

—Estamos viviendo prácticamente de los ahorros que teníamos. Yo estuve trabajando durante el confinamiento y ahora cobro el paro, pero justo se me acaba este mes. Mi hermano terminó un ciclo de FP y en septiembre comenzará otro. Hasta los 25 años cobró una pensión de orfandad, porque estaba estudiando, pero también se le terminó. Antes de la pandemia yo ya había trabajado varios años y ahora sigo buscando, pero tal y como está la situación lo veo difícil. Pero sigo confiando en encontrar trabajo y, sobre todo, en que aparezca el que asesinó a mi madre.

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