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Entrada del hospital de Langreo, donde ocurrieron los hechos contra la guardia civil segoviana.

El Juzgado de lo Penal de Langreo (Asturias) ha condenado a un hombre a un año de prisión por abuso sexual cometido contra  una mujer, guardia civil de profesión y con destino en Segovia, en una habitación de un hospital en la que ambos pasaban la noche como acompañantes de sus respectivas familiares ingresadas.

En los hechos probados de la sentencia se refleja que en torno a las 2.00 horas del 12 de abril de 2019, la mujer, M.C.C.F., dormía tapada con una manta en una butaca de una habitación del hospital Valle del Nalón, de Langreo que mantenía las luces apagadas y estaba en penumbra. A escasa distancia y en una butaca similar se encontraba R.B., de 53 años que en ese momento “con la finalidad de satisfacer su ánimo libidinoso metió la mano bajo la manta, frotando su mano por encima de la ropa sobre la zona vaginal”.

La mujer se despertó sorprendida y preguntó al agresor qué estaba haciendo al tiempo que apartaba la mano con fuerza mientras R.G. salía de la habitación diciendo “perdón, perdón” en “perfecto castellano”, según subraya el texto judicial del que se desprende que durante el juicio se hizo necesario contar con un traductor de polaco.

M.C.C.F. ha reconocido a acueducto2.com que, pese a su profesión, la situación le produjo un shock y un estado de “estupor y nerviosismo” que le impidió una reacción más contundente y no fue hasta varias horas después, cuando otro familiar fue a relevarla, cuando acudió a la comisaría de la Policía Nacional de Langreo. Tras la denuncia, el agresor fue detenido de forma inmediata.

El juez ha considerado los hechos un delito de abuso sexual que ha castigado con un año de prisión con inhabilitación para el sufragio pasivo y a indemnizar a la guardia civil, que necesito tratamiento psicológico, con 2.000 euros por daños morales, además de las costas, incluidas las de la defensa de la agredida. La sentencia puede aún ser recurrida.

Sin protocolos

Además de las consecuencias psicológicas que le provocó la agresión, la guardia civil, incorporada hace tiempo a su trabajo, reflexionó para acueducto2.com sobre la desprotección que sufren las mujeres ante eventuales delitos de abusos sexuales en lugares inicialmente considerados “seguros”, como por ejemplo una habitación de hospital.

Cuando M.C.C.F se dirigió a los responsables hospitalarios tras sufrir el ataque se encontró con las dudas de estos sobre el modo en el que debían actuar al no existir ningún tipo de protocolo a seguir.

En la sentencia se explica que la enfermera de la planta acudió a la habitación preguntando “¿qué ha pasado aquí?” encontrándose al agresor poniéndose una mochila disponiéndose a marchar. Tampoco el empleado de seguridad del hospital realizó ninguna acción más allá de constatar el nerviosismo de la víctima, como explicó en el juicio.  “Pude ver que no sabían como actuar”, apunta con preocupación la agente de la Guardia Civil agredida.



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