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A las 14:00 horas de ayer, 16 de julio, la Guardia Civil de Crevillente recibió un aviso telefónico solicitando que una patrulla se desplazase hasta las proximidades del cementerio de dicha localidad, para auxiliar a un vecino que manifestaba que se le había escapado su perro, de raza mestiza y tamaño mediano, mientras paseaba con él y que se había caído a una balsa de riego particular, de unos 10 metros de profundidad, la cual estaba vacía de agua, afortunadamente.

El llamante estaba muy angustiado porque su mascota intentó salir de la balsa en repetidas ocasiones, sin poder conseguirlo, ya que se resbalaba con las paredes del embalse y se volvía a caer al interior.

Los agentes en servicio de seguridad ciudadana de la Guardia Civil de Crevillente se desplazaron hasta el lugar indicado, comprobando que se trataba de un embalse, vallado en todo su perímetro al cual, al parecer, el perro habría accedido por un hueco en dicho vallado.

Uno de los agentes bajó a la base de la balsa, atado a un extremo de una cuerda mientras, su compañero, sujetaba con fuerza el otro extremo.

El agente le dio inmediatamente agua, ya que el perro se encontraba muy nervioso y sediento, debido a que la temperatura en el interior de la balsa era considerablemente alta, como consecuencia del calor acumulado por el plástico del propio embalse, consiguiendo así ganarse su confianza y poder cogerlo y subir con él los 10 metros de pared del embalse, entregándoselo a su propietario.

Este hecho está teniendo una gran repercusión en las redes sociales, ya que ha sido difundido por el propietario mismo del can, en agradecimiento a la rápida y efectiva labor prestada por la Guardia Civil.



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